
72 horas de trabajo nuestro. 5 minutos en tu horno.
Masa de biga, fermentada 72 horas en frío. Queso 100% de leche. La sacas del freezer y la horneas. Listo.
La sacas del freezer y en cinco minutos tu cocina huele a pizza recién hecha.

Esta pizza estuvo tres días haciéndose.
Antes de que existiera tu pedido, antes de que la vieras. El trabajo ya estaba hecho: solo faltaba tu horno.
Tres días no es una pose.
Es trabajo que tu cuerpo no tiene que hacer.
En frío, la levadura casi se duerme. Las enzimas de la harina no. Durante 72 horas van rompiendo el almidón y cortando las proteínas del gluten en pedazos más chicos. Buena parte de ese trabajo ya está hecho cuando la pizza llega a tu mesa.
La masa industrial congelada fermenta entre una y dos horas antes de irse al freezer. La nuestra, setenta y dos. No es que horneemos distinto: es que le damos el tiempo que nadie quiere pagar.
La fermentación no se cancela.
Solo cambia de lugar.
El trigo trae unos azúcares que se llaman fructanos. El cuerpo humano no los puede digerir: no tenemos la enzima para romperlos. No es alergia ni intolerancia, nos pasa a todos. Así que alguien los tiene que romper — y solo hay dos candidatos.
- La levadura infla rápido y la masa crece. Se ve perfecta.
- Pero en dos horas casi nada alcanzó a romperse.
- Los fructanos llegan enteros a tu intestino grueso.
- Ahí los rompen tus bacterias. Eso es fermentación, igualita — solo que adentro tuyo.
- La biga arranca sola 14 a 20 horas antes de que exista la masa.
- Un gramo de levadura por kilo: no puede correr, tiene que esperar.
- Tres días en frío. Las enzimas van rompiendo lo que hay que romper.
- Llega a tu horno con el trabajo hecho, no pendiente.
O fermenta allá, en tres días de frío.
O fermenta acá, en una noche tuya.
Hablamos de lo que le pasa a la masa, que es lo que sí podemos controlar y medir. Cada cuerpo es distinto y esto no reemplaza a un médico.
Elige tu pizza.
Ver todasDel freezer a la mesa en 15 minutos.
Precalienta el horno
Ponlo al máximo mientras la pizza sigue en el freezer.
Sácala del freezer
Sin descongelar. Va al horno tal cual sale, sellada y fresca.
Hornea y listo
Crocante recién hecha, con ese olor que llena la casa.

De la playa al campo, del freezer al horno.
Una pizza lista para cuando la quieras. Sin apuro, sin delivery frío.
¿Tienes un hotel, café o bodegón? Hablemos.
Pizza lista para hornear, sin cocina especializada ni mermas. La sacas del freezer y la sirves recién hecha.